No pensar para ser feliz

Tiempo de lectura: 2 minutos

En medio de una discusión acalorada sobre algunos temas filosóficos bastante fundamentales: el sentido del tiempo, la vida después de la muerte, la existencia de Dios, etc. alguien afirmó “esto es demasiado complicado, es mejor ser bruto y simplemente no pensar en estas cosas. Se vive más tranquilo”. 
Esa frase me recordaba a los agentes de seguridad que están en los estadios de fútbol de espaldas al partido para poder estar pendientes de lo que sucede en las gradas. Estos personajes le podrían servir a Platón para escribir una versión moderna del mito de las cavernas. Son gente que estando tan cerca de la realidad con toda su grandeza y belleza, solo la perciben y disfrutan de un modo frío, distante y distorsionado.
Qué duda cabe que aquel defensor del no pensar tiene algo de razón. Se puede vivir más tranquilo sin poner la cabeza en las cuestiones difíciles de la existencia personal. Sin embargo, se paga un precio muy alto. El precio de no gozar de la enorme alegría que da conseguir respuestas a esas cuestiones. Descubrir para qué se está en la tierra, cuál es el sentido del tiempo, cuál es el fundamento de la dignidad humana son experiencias que producen profundas e inmensas alegrías pero que solo se consiguen quemando un poco de neuronas.
Los agentes de seguridad del fútbol, seguro viven una final de la Champions League, de una Copa Libertadores o de un Mundial, bastante tranquilos. Sin embargo, no sabrán jamás lo que significa saborear un gol en el minuto 93, que remonta un partido y otorga un campeonato.
No hay duda, están más tranquilos. Yo, por mi parte, prefiero sufrir un poco y poder gritar gol.
P.D. Nunca he hablado con uno de los agentes de seguridad aquí mencionados. Seguramente tienen un trabajo muy duro. Sin embargo, creo que se entiende que su realidad me sirve analógicamente para lo que deseaba transmitir. 
6 replies
  1. Unknown
    Unknown says:

    Estoy contigo, José Antonio. Eso nos diferencia de los demás seres vivos: la búsqueda de la verdad y la trascendencia… La felicidad al final es mucho mayor… Aunque se nos quemen un par de neuronas… Excelente artículo: Corto, preciso y conciso… Dtb.

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  2. Unknown
    Unknown says:

    La verdad es que como premisa de vida me parece la actitud más acertada ir siempre en busca de la verdad para ver la realidad tal cual es. Esto creo que siempre es aplicable a la búsqueda de los fundamentos del Hombre y el sentido de su existencia individual y colectiva.
    Sin embargo, si bajamos a un plano un poco más terreno, me desconcierta pensar en que hay algunas verdades que la persona (por la edad, madurez, capacidad mental o circunstancias particulares) puede no estar preparada para afrontar. Sin dejar de decir que esto no tiene porqué alejarse de la normalida, también digo que en una sociedad cada vez más sensible (no en sentido positivo) y menos recia, este huir de la verdad podría convertirse cada vez más en lo habitual simplemente como mecanismo de defensa para no echarse encima una carga difícil de soportar.

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  3. Juan Antonio Bethencourt
    Juan Antonio Bethencourt says:

    Correcto. La actitud criticada en el articulo es ciertamente comprensible. Aunque proporcionen felicidad no quiere decir que sean fáciles de conocer y mucho menos de vivir. Por eso, creo que una dimensión importante de la solidaridad humana no está solo en acompañar a las personas a resolver sus necesidades materiales, sino también su deseo de encontrar la verdad. No importa cuán difícil se presente siempre se sienta más llevadera si estamos acompañados.

    Gracias por tu comentario

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