Ateísmo y Compasión


El Código Civil está continuamente diciendo que los contratos y las obligaciones no pueden ser contrarias a la moral, a la ley ni al orden público.
Siguiendo la definición de moral que está de moda, esos artículos del código se deberían reescribir así:
“Los contratos y las obligaciones no pueden ser contrarias a la ley, al orden público o a lo que cada uno de los contratantes, según su opinión, crea que está bien o mal”.
Algunos ejemplos de cómo se implementaría este artículo.
¿Podría un deudor negarse a pagar una deuda porque según él, no tiene nada de malo no pagar una deuda?,
Si podría.
¿Quien sufrió un daño podría quedarse sin indemnización porque quien causó el daño argumente: para mi estaba bien causar el daño porque esa persona se lo merecía?
Si, quedaría indefenso.
Si la moral es relativa, éstas serían las consecuencias.
Que soluciones tenemos:
1. Enmendar el código Civil y eliminar la palabra “moral” porque no podemos definirla. Es decir, construir una legislación al margen de la moral.
2. Reconocer que, al margen de nuestras preferencias personales, existen el bien y existe el mal, y que si la legislación quiere garantizar una sociedad próspera tiene que asegurarse de legislar en la promoción del bien. Es decir, legislar conforme a la moral. O si se quiere, para usar la terminología más común, conforme a la ética.
Vamos a hacer un esfuerzo para entender a nuestro pueblo y nuestro mundo y descubrir en sus raíces, en su historia y en sus necesidades actuales cuál es el bien que necesitan. Puede ser un trabajo arduo, pero es una actitud más progresista que, en vista de las dificultades para encontrarlo, simplemente optemos por vivir como si el bien no existiera.


Misa de inauguración y bienvenida de Benedicto XVI.
Los tres primeros eventos fueron la Misa de Inauguración el martes 16, la bienvenida al Papa el jueves 18 y el Via Crucis el viernes 19. Las tres actividades se hicieron en el mismo sitio: los alrededores de la Plaza de La Cibeles. La Fuente de La Cibeles estaba en el centro de la plaza, frente al Palacios de Comunicaciones de Madrid se colocó una inmensa tarima blanca con un techo también blanco. Presidiendo el escenario, a mano derecha, una imagen de la Virgen de la Almudena. Cuando caía la noche, las luces del escenario hacían brillar el blanco de la tarima y las luces anaranjadas iluminaban las paredes ocres del Palacio. Con el cielo azul oscuro de fondo la escena era sobrecogedora.
Si el día de la inauguración de la JMJ había diversidad de gente, nacionalidades e idiomas, el día de la bienvenida del Papa, esta diversidad se multiplicó. Se multiplicó la diversidad de la gente y se multiplicó también la cantidad de gente. En la esquina donde nos estábamos, iba llegando más y más personas. Llegó un momento que me empecé a preguntar si ese sitio no tenía un límite físico. A medida que se iba acercando el momento de la llegada del Papa, estábamos más y más aplastados contra la baranda. Estábamos aplastados pero contentos. Vimos por la pantalla la entrada simbólica de Benedicto XVI a través de la Puerta de Alcalá, es una redoma con un monumento bastante grande con tres arcos. El Papa recibió las llaves de la ciudad de manos del Alcalde de Madrid. Luego cruzó el arco central acompañado por jóvenes de los cinco continentes. Por las pantallas se veía todo muy emocionante. Después de cruzar el arco, el Santo Padre caminaba por un pasillo rodeado de unos arreglos florales muy bonitos y recibió unos regalos de unas niñas que llegaron montadas a caballo. Después de esto, se oyó por las bocinas que rodeaban Cibeles: ¡Ahora el Papa se monta en el papamóvil y se dirige a esta plaza! ¡Estará aquí en breves minutos! Empezamos a cantar, a gritar consignas y a aplaudir. Cuando el Papa finalmente llegó a la Plaza se oían los gritos de quienes estaban más cerca de la tarima. El Papa se veía emocionado. Después de unas palabras de bienvenida del Cardenal Rouco, ¡por fin! oímos la voz del sucesor de Pedro. “Queridos amigos…” fueron sus primeras palabras. El Papa habló en seis o siete idiomas. Eso impresionó a todo el mundo. Unas palabras suyas que me quedaron grabadas: hacer crecer la gracia de Dios sin mediocridad aspirando a la santidad. This site uses cookies. By continuing to browse the site, you are agreeing to our use of cookies.
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